En 2008 Fernando Lugo se convertía en el primer presidente de izquierdas de la historia de Paraguay tras lograr un 40% de los votos con una amplia coalición opositora formada por varios partidos de izquierda, progresistas y liberales.

Fernando Lugo siempre fue un Obispo comprometido con los desfavorecidos. Tras ocupar la presidencia, su meta fue lograr una reforma agraria para repartir algo de tierra en un país donde el 80% de las tierras pertenecen a un 2% de ricos terratenientes que mantienen el verdadero control del estado para sus intereses personales.
Logró al menos introducir el desayuno y el almuerzo para los niños en las escuelas públicas y alguna otra pequeña reforma de impuestos que no tuvo demasiada relevancia. También intentó cambiar algunos valores de retraso bien insertos en la sociedad y mantenidos con interés por las clases dominantes.
Y tras esos cuatro años de lucha sin éxito éste viernes el Congreso realizaba un juicio político al presidente por “ineficacia en sus funciones” y con el apoyo de la inmensa mayoría de parlamentarios era expulsado de la presidencia que ocupará ahora el liberal Federico Franco.
Las acusaciones que lo jugaron, provinieron del altercado violento que protagonizaron un grupo de de carperos (sin tierras y sin techo) que ocupaban con sus familias unas tierras sin explotar para poder ganarse la vida cortando madera. Cuando los policías trataron de echarles, se produjeron disparos que dejaron a seis carperos y once policías muertos.
Sin embargo según diversos testigos los disparos provinieron de “francotiradores apostados tras el bosque”, creando una confusión entre la policía y los carperos que acabó en una matanza mutua. “No es la primera vez que nos atacan los francotiradores para expulsarnos” relataba un testigo a el ElPaís.
Según la prensa internacional no hay ninguna duda que tras los hechos se encuentra la clase terrateniente y el Partido Colorado (ANR). Expulsando antes de tiempo a Lugo, el Partido Colorado pretende controlar los resortes electorales para que su candidato Horacio Cortés ocupe sin dificultades la presidencia.
Según la DEA Cartés podría haber lavado el 80% del dinero generado con el narcotráfico en Paraguay entre el años 2003 y 2005 a través de su propia entidad bancaria, el banco Amumbay.
El candidato podría ser además no solo un miembro del entramado de lavado sino el propio dirigente de una organización que también se dedicaba a importar cigarrillos de contrabando desde la Triple Frontera a Estados Unidos.
Pero lo más grave realmente es que el año pasado la prensa paraguaya publicaba una noticia en la que se relataba como en un avión aterrizado en la hacienda de Cartes eran intervenidos 343 kilos de marihuana y 20 más de cocaína.
Este gobernará a todo pronóstico un país al que aunque le hacen faltas muchas reformas, con su gobierno seguirá igual, al menos en cuanto a corrupción, reparto de tierras y avance de los más desfavorecidos.